sábado, 28 de julio de 2018

El camino.

Ese día al salir de clase me sentía distinta, sentía la necesidad de escapar, de irme lejos. Agarre mi celular y conecte mis auriculares, con la música al máximo. Siempre pienso que ponerse ambos audífonos es escapar demasiado y esta vez lo necesitaba. 

Comencé el camino sin destino, con mi corazón palpitando fuerte contra mi pecho. A cada paso necesitaba dar otro más y así estaba segura que llegaría a cualquier lado... aunque no estaba segura a donde quería ir realmente.

Las calles de esta ciudad siempre son las mismas... no había nada diferente. Caminaba con gente desconocida por algunas cuadras. Cuando el semáforo se puso en rojo y observé a cuánta personas tenía al lado mío. Todas estaban en su mundo, hasta que la luz se puso en verde, algunos caminaron rápido, yendo a sus cosas pendientes, otros tardaron más en reaccionar, distraídos por sus mentes o cosas que no hicieron... y los otros solo caminaron siguiendo su camino. 

Seguía caminando observando en un par de calles como caminaban las personas a mi alrededor... pasaban de la mano, otras solas. Había gente sonriendo y hablando por teléfono, otros más apagados con miradas bajas y perdidas. Pero todas caminaban, siguiendo sus pasos a destinos diferentes. 

Pensé en que lugar estaría yo... caminaba más lento que de costumbre disfrutando ese día gris, escuchando como la música me llenaba al igual que el frío aire que entraba a mis pulmones. 

Seguía el camino que sin saberlo, cuando abrí los ojos finalmente, estaba enfrente de ese viejo y conocido lugar... mi lugar favorito en esta ciudad. Deje caer mis auriculares y me perdí en el sonido del agua cayendo. Me senté en ese banco, en el mismo lugar de siempre, cerré los ojos... dejando que los minutos pasaran y esa sensación me llenara. 

Pequeñas gotas comenzaron a caer, me di cuenta al sentir sobre mi cara como estas se sentían frías. Me puse mi capucha y seguí igual en la misma pose. La lluvia no era uno de mis problemas en ese momento, solo podía disfrutar esa sensación que causaban las pequeñas gotas frías sobre mi cara.

Al abrir los ojos me di cuenta que estaba totalmente sola, nadie estaba en el mismo lugar que yo. Seguro algunas de las personas que caminaron conmigo ya estaban en su destino o otras seguían buscándolo. Pero yo ya estaba ahí en este lugar y sola... 

En ese momento lo entendí... esa sensación que me llenaba en cada paso y en cada sonido del agua de esa antigua fuente, era la tranquilidad. 

Con una sonrisa en mis labios, esas sonrisas que te sientan bien... que hacen que tus ojos se iluminen, con eso me di cuenta que estaba tranquila y sola. Y así me levante de ese banco, dirigiéndome a donde estaba mi parada para volver a casa. 

Le dirigí una última mirada a esa fuente... este lugar era mi destino hoy, era el encontrar esta sensación que me llenaba, me hacía sentir feliz y libre. 

Entonces finalmente en ese momento pude seguir mi camino, sola y tranquila... algo que había olvidado que me sentaba tan bien. 


Día 21.

martes, 17 de julio de 2018

Habitación 69.

Camino por el pasillo de ese lujoso hotel, mi paso es decidido. Siento como la confianza se mezcla con el miedo en mi interior. A cada paso que doy pareciera que me acerco más a la boca del lobo, perdida en un laberinto. 
La ropa que llevo puesta me hace sentir segura, más cuando al abrir la puerta tus ojos recorren mi cuerpo. 
Al entrar a esa habitación en particular  observo todo con cuidado. Es totalmente diferente al hotel, solo es común y simple, lo único que me causa curiosidad es el viejo reloj que hay sobre la mesa de luz, nunca había visto uno igual y con el silencio de la habitación solo se escuchaba su extraño sonido. 
Me doy vuelva y veo como tu mirada sigue recorriéndome, sonrío, en mi interior me felicito, logre lo que quería. Nuestras miradas se unen, siento el recuerdo de como se sentía eso, esos ojos... pero ahora hay solo complicidad de que estamos a punto de hacer algo que seguramente está mal.

Miro al frente y doy los 6 pasos que separan a la cama de la puerta, me doy vuelta y me saco el vestido, delante de tus atentos ojos. 

Te acercas a mi y pasas tus manos por mis brazos, desde mis hombros hasta mis manos. Las terminas apoyando en mi cintura, tratando acercarme más a vos. Termino uniendo mi cuerpo al tuyo, terminando de cerrar esos intrusos centímetros que nos separaban. Y así comienza esa vieja y conocida perdición, con tan solo un roce de nuestros labios. 
Esa vieja cama se vuelve testigo de un amor pasado... tan ilógico el momento como el amor y la exitacion que se escapa de nuestros cuerpos.
Las sábanas suaves rozan nuestros cuerpos, al igual que nuestras manos recorren y sienten centímetros de piel. Y los segundos pasan, transformándose en minutos, minutos presos del pasado.

¿Lo disfrutaste?... se escapan esas inseguras palabras de mi boca y tan rápido como lo hacen me levanto. Y pienso si yo lo disfrute... dejar que el pasado volviera al presente... nunca es bueno.

No digas nada, de todas formas ya lo olvidaste... solo es otra despedida. 

Y en el susurro de mis palabras se mezcla el miedo del olvido. Abro la puerta y salgo dejándome sorprendida la fuerte luz del pasillo...

Despierto esa mañana sobresaltada por el fuerte ruido de la alarma. Miro a los lados, centrando mi mirada en ese viejo y particular reloj. Se escucha como su extraño sonido resuena en mi interior, haciéndome volver un poco mas a esta realidad...

Miro al techo y tan solo largo un suspiro porque estoy sola en la cama de este lujoso hotel...




Noche -.

jueves, 12 de julio de 2018

Bruja

La noche en el bosque estaba oscura igual que siempre, pero está noche era particular la hermosa luna se veía mucho más grande y brillante que de costumbre. 
Comenzaba a caminar adentrándome en ese bosque, estaba sola pero no me daba miedo, la soledad me hacía sentir fuerte.

Me alejaba de la civilización, del ruido, de los problemas y el miedo que está causaba. La gente no siempre entendía todo, discriminaba y se quejaba de cada cosa que era diferente. En mi interior sentía un poco de tristeza por tener que alejarme de algunas personas, pero a la vez en mi interior sabía que esas personas no me querían, si no podían aceptarme. Seguía escuchando alguna de sus críticas por yo ser diferente y la más particular...

Bruja... resonaba en mi interior, con esas miradas de odio. 

Un ruido cercano me saca de mis pensamientos, fijo mi mirada hacia un arbusto y dos pequeñas luces llaman mi atención.

Sal de ahí... pronunció con un dulce tono de voz.

Un pequeño gatito negro sale de entre los arbustos y se acerca a mi, acariciando con su cabeza mi pierna. Me agacho y con mi mano lo acaricio suavemente, este empieza a ronronear. 

¿Tu te quedarás conmigo?... Le pregunto y el tan solo me mira.

Sigo mi camino pero ahora acompañada por el paso de un pequeño gatito.
La luna está enfrente de mi, me llena de una energía particular. 
Cuando llego a la cima de un pequeño cerro, veo a la otra civilización delante de mi. Respiro hondo, ahí está mi nuevo hogar, ahí seré yo misma. 

Seré yo...

Comienzo a observarme, mis manos son más grandes y están la uñas pintadas de negro. Comienzo a observar mi ropa, soy más alta, y tengo puesto un corto vestido negro, con medias y unas botas del mismo color. Miro a mi lado izquierdo y el pequeño gatito me observa detenidamente. 

Comienzo a sentir como una increíble fuerza me saca de ahí y comienzo a ver todos desde lejos, veo como el gato observa a una joven chica, la cual tiene una capa y no puedo ver su cara. 
Los dos comienzan a caminar yendo a su destino y yo me quedo observándolos, ahí estaba ella devuelta, segura y poderosa, aunque por eso la llamaban bruja, yo por eso mismo tan solo la admiraba.

A medida que ella se alejaba yo despertaba, cuando por fin abrí mis ojos, lo primero que vi fueron mis pequeñas manos. Me di vuelta en la cama y observé como por la ventana se veía la gigante luna. 

Cuando sea grande quiero ser como vos pensaba una y otra vez en mi interior, cada vez que ella me visitaba. Aunque solo tenga unos pocos años de edad y no entienda mucho la cosas... se que cuando sea grande quiero ser esa bruja. 

Y me dormí con una sonrisa en los labios deseando que cuando fuera grande sea igual de fuerte, segura y poderosa. 

Un deseo que seguiría por años en mi interior...





Noche 15.

domingo, 8 de julio de 2018

Solo un sueño: el espejo.

Salgo a la superficie, abriendo los ojos lentamente. Mi piel ya arrugada me demuestra que eh dejado que mis emociones me vencieran otra vez. Salgo de la bañera y me miro en el espejo... pero no veo nada...

... comienzo a sentir como las emociones se vuelven a amontonar en mi interior, formulando millones de dudas y preguntas.

¿Que ves? ¿Que quieres ver? 
Está lo que ellos ven y lo que quieren que seas.
¿Pero en verdad eres eso?
Dime... ¿que ves en tu reflejo?
¿Ves algo que te agrada, ves oscuridad o tan solo cicatrices?

Mi respiración se acelera y tan solo me quedo observando...
tratando encontrar algo...
¿Que soy? ¿Que veo de mi? 
Soy mis emociones ilógicas y mi enfermedad mental... 
Soy lo que visto cuando quiero ponerme un vestido o si quiero ponerme un pantalón....
Soy los pesos de menos o más que tenga...
Soy lo tan largo que tenga el pelo...
Soy lo femenina o masculina que crean que soy...
Soy mi orientación sexual...
Soy mis cicatrices, mi llanto o mi risa...
Soy la música que escucho... 
Soy lo tan fina que sea mi voz...
Soy la nota que saque en un examen o cuantos idioma sepa... 
Soy cuánta plata tenga en el bolsillo...
Soy la persona que nadie quiere...
Soy alguien que se preocupa demasiado de lo que piensen de ella... 
Soy la que estuvo con tal persona...

Realmente... ¿eso soy?
Yo no lo sé, entonces dime que crees que ves... dime que crees que soy... 

Comienzo a ver como se forma una imagen en el espejo, entonces acerco rápidamente la mano... creyendo que era realmente mi reflejo pero al tocarlo, este se rompe... convirtiéndose en pequeños cristales que salen disparados en distintas direcciones. El realmente no me ve, nadie me ve realmente como soy. Observo los pequeños cristales en el piso, siendo estos cada opinión que habla de que creen que soy. Y entonces respiro, tratando que en mi interior se vaya toda la ira.


Abro los ojos, me siento sobre la cama instantáneamente, provocando que las sábanas caigan y siento el frío aire de la madrugada chocar contra mi piel, haciendo que me erice. Me abrazo yo misma pasando mis manos por mis brazos para lograr un poco de calor. Mientras que en mi mente me pregunto una y otra vez... ¿realmente fue todo solo un sueño?




Noche 9.

viernes, 6 de julio de 2018

Tan solo un sueño: el agua.

Siento como el agua recorre cada milímetro de mi cuerpo y la paz trata de sumergirme. Siempre el agua me hace sentir libre, como si el peso se fuera por el desagüe. Pero esta vez no estaba funcionando, las lágrimas que desbordaban mis ojos se camuflaban en la superficie del agua.

¿Porque espero que alguien me salve?
Si solo yo puedo hacerlo pero no quiero...
¿Cuando llegara esta horrible agonía a su fin?

El agua choca contra mi pero no provoca nada, siento como mi interior se rinde. Una parte de mi se deja hundir por cada ola que choca.

Me sumerjo y grito, tratando desesperadamente sentir algo pero no logro sentir nada... 
Olvide que se sentía llorar, que algo doliera, que el corazón doliera... 
o no, lo que olvide es como se siente que te amen, que te besen, que te cuiden...
Pero capaz no y solo recuerdo como un viejo fantasma me hizo sentir... o como diferentes luces de colores tratan hacerme sentir algo, encontrar el camino y lo siento pero a la vez no... 

En el silencio de la profunda agua me pregunto... 
¿que buscas?... ¿que sientes?

No siento... solo me pierdo y me rindo un poco más. 
Y entre las pequeñas burbujas que comienzan a salir hacia la superficie del agua, se escucha el silencio... ese silencio en el que te quedas cuando sufres.


Salgo a la superficie, abriendo los ojos lentamente. Mi piel ya arrugada me demuestra que eh dejado que mis emociones me vencieran otra vez. Salgo de la bañera y me miro en el espejo... pero no veo nada...




Noche 9.